Yo no nací para llevar una corona. Su peso me agobia, enreda mis cabellos, resbala por mi frente. Me queda grande. No soy una princesa, no seré una reina.
Mi palacio de cristal se derretirá poco a poco, quedando vacío, yéndose a pique como un barco que naufraga en alta mar. Nunca hubo aliados, nunca hubo amigos. Solo mis lágrimas que se helaron, creando la fortaleza. Pero ya no quedan fuerzas siquiera para llorar. Los muros del palacio caen, y como la reina debiera, caigo con él.
Quisiera ser tu reina, quisiera tener fuerza, valor. Quisiera poder soportar el peso de la corona. Crear mis muros contigo dentro, crearlos de amor y tener una fortaleza que ni el filo de una cuchilla pudiera traspasar.
Sigue aquí conmigo, aunque te pida que no me toques, aunque te pida que te alejes. No me dejes sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario